CON GOTAS
10 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO el viejo entró en el pueblo a lomos de un burro, con su nieto a pie, el personal criticó al abuelo por insensible. Cuando quien entró a lomos del asno fue el chaval, y era el viejo quien andaba, pusieron a caldo a la criatura por explotar de semejante forma a su abuelo. Un día decidieron los dos subirse al pollino, y lo que consiguieron fue que el respetable los pusiese a pingar por igual, por maltratar al pobre rucio. Sólo quedaba una posibilidad. Se presentaron en el tren de San Fernando, un rato a pie y otro andando, acompañando al jumento, liberado por completo de cualquier carga. Entonces los llamaron gilipollas por desgastar las suelas de sus zapatos mientras el rocín se paseaba a su aire. Pongan en el sitio de tales personajes a CC. OO., CIG y UGT, y pregúntense si de una maldita vez es posible la unidad sindical en Arousa.