EL MIRADOR
06 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.HE SIDO VÍCTIMA algunas veces de los funcionarios que casi te pillan la nariz con la ventanilla cuando les llega la hora del café, pero también he sido testigo de los que pasan días enteros en los juzgados tomando declaraciones a los detenidos por narcotráfico, sin tiempo para comer y con jornadas maratonianas que se alargan hasta la una de la madrugada, sin que nadie les pague ese trabajo extra ni tampoco se lo reconozcan. Son para ellos días difíciles en los que, a la tensión propia del trabajo que realizan, se suma la presión a la que los sometemos los periodistas en las puertas, ávidos de información. Es cierto que para nosotros son también días difíciles y que tampoco nadie nos paga esas horas de más, pero por lo menos no tenemos que oír de nuestros jefes que no llevamos asuntos de narcotráfico.