Milagro en Arousa

AROUSA

AREOSO | O |

24 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayer llovió tabaco. Lo juro. Iba paseando tranquilamente hacia el trabajo cuando de repente vi caer un par de pitillos del cielo que casi me dan en la cabeza. El maná ha regresado, pensé, en un acceso quizás inadecuado de nostalgia ochentera. Pero no debía ser una lluvia de millones, de pitillos quiero decir, todo lo más un chubasco y de poca intensidad. Sin embargo, te invita a la reflexión. Ahora una lluvia de tabaco es un suceso extraordinario, pero antes era una cosa normal. A la que nadie prestaba atención. Ibas por la calle y veías una tienda de un tipo al que le llovían cajas y cajas de guistones -de estos mismos que dicen que ya pagaron su deuda con la sociedad o de los que aún no, y lo que te rondaré morena-, y a veces pensabas, ¿por qué no tendré yo una gotera de esas en mi salón, aunque fuera solamente por un par de semanas? Lo de la lluvia de pitillos quizás fue una señal. O también puede valer la versión que me dio mi compañero Serxio. Sostiene que fue San Pedro, que salió puertas afuera del cielo a fumar y se le cayeron un par de cigarros al coger la cajetilla, que estos del PSOE están prohibiendo todo en todos lados. El tabaco ochentero me vino a la cabeza, sin embargo, porque me recuerda a lo de Marbella. Salvando las distancias, un hortera es un hortera. Haya ganado el dinero por contrabandear con tabaco o con terrenos. Y llevo unos días que no soy capaz de dormir bien. ¿Qué fue antes, la jirafa disecada o el salón? Lo del oso polar todavía. El paragüero de pata de elefante también, pero lo de la jirafa me lleva a una cuestión de más calado: ¿Qué altura tenía el salón para que ese animal pudiera estar allí con su cuello estirado? Más aún, con lo aficionados que somos a copiar aficiones estúpidas, ¿que se les habrá ocurruido a nuestros narquillos particulares? Aviso: la piraña en el bidé está muy vista.