Donde más duele

AROUSA

AREOSO | O |

19 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTÁ VISTO que no es cuestión de información. Cada vez nos bombardean más con publicidad agresiva sobre el asunto y las carreteras siguen cosechando muertos. Esta Semana Santa hubo 105. Sólo en O Salnés fueron seis, cinco de un plumazo. Es como para pensárselo. Teles, radios y periódicos desmenuzan estos días hasta el tedio las causas y los motivos de esta sangría: el factor humano, las malas carreteras, los fallos mecánicos..., de modo que no me vengan contado a estas alturas, como oí ayer, que lo que le hace falta a los conductores es más información. El que va a ciento veinte donde sólo se le permite circular a ochenta, el que se pone al volante con unas copas de más, el que adelanta en un tramo con poca visibilidad, el que se sube en una moto sin casco o al coche sin ponerse el cinturón, al que ni la lluvia, ni la niebla, ni la noche le disuade de levantar el pie del acelerador, todos ellos saben, sabemos, que son actitudes irregulares e imprudentes, y que pueden salir caras. Ya no es cuestión de decirlo más alto ni más claro. No nos engañemos. El único antídoto que funciona para llevar un poco de cordura a las carreteras -el riesgo cero es imposible porque los fallos siempre existirán- es el de la sanción. Ya puede salir un fulanito en silla de ruedas contando cómo un accidente le segó las piernas o una madre sumida en la depresión porque perdió a su Paula de 21 años. Al final, lo que duele de verdad es que te retiren el carné o te metan una multa por el importe de la tercera parte de la nómina. Que alguien llama por teléfono y nos pregunta eso de ¿cree usted que se va a morir esta Semana Santa en la carretera?, nos la trae al pairo. La realidad indica que ni el más brillante publicista ha conseguido en todos estos años de campañas y anuncios trágicos cambiarnos el chip. Falta responsabilidad y sobra estupidez y eso, que en la vida es un problema, en el coche acaba matando.