Reportaje | Portos negocia reubicar el pequeño bar de O Corgo La canalización de una tubería dejó tocado el viejo local. Aún así, el establecimiento empezaba a renacer de sus cenizas cuando la Xunta decidió apostar por la renovación
05 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.? Moscón era un bar mínimo. Un ínfimo rencinto en el que las cervezas se enfriaban en una nevera apta para el autoservicio y los cafés se preparaban en una máquina de casa. El establecimiento era punto de encuentro para individuos de pelajes variados y edades dispersas. Un minimundo que, al menos temporalmente, ha desaparecido. En O Corgo, a un tiro de piedra del monumento al mariscador que se ha convertido en símbolo de O Grove, cuatro paredes que apenas levantan un metro del suelo marcan el lugar que ocupaba O Moscón. El año pasado, al colocar unas tuberías para evitar las inundaciones en la plaza, las paredes del local inaugurado en 1955 por Francisco Costa se vieron dañadas. Hace unas semanas, el bar desaparecía dispuesto a renacer de sus cenizas. Unos muros de poco más de un metro de altura marcan ese intento de renacimiento de O Moscón. Los propietarios actuales -el local pasó por muchas manos desde que la familia de Francisco Costa dejó las riendas del negocio- habían iniciado los trabajos de albañilería cuando los responsables de Portos llegaron y mandaron parar. ¿La razón? Desde la Xunta de Galicia quieren aprovechar la coyuntura, reubicar el local en un punto de la plaza «que estará próximo al actual emplazamiento, pero donde entorpecerá menos, porque ahora no está en el mejor lugar», y adecuar la estética de la nueva construcción para convertirla en una bonita pieza de un decorado por el que cada año circulan miles de turistas y visitantes. El pasado martes, los titulares de la concesión de O Moscón acudieron a Pontevedra para escuchar los requerimientos de Portos. Y, según informó ayer la Administración autonómica, «parecen estar de acuerdo con los planteamientos que les hemos transmitido». Así que O Moscón volverá, tarde o temprano, a ocupar un hueco en el entorno de O Corgo. Pero su vuelo ya no será el mismo. Otro sitio -el nuevo emplazamiento aún está por determinar- y otro aspecto marcarán el fin de un bar que a mediados del siglo pasado se publicitaba con un gran cartel que rezaba: «Aquí se sirve buen café, vinos y cervezas». Seguro que todas esas bebidas seguirán sirviéndose en el heredero de O Moscón.