Macrobotellones y subvenciones

AROUSA

AREOSO | O |

23 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

VALE que los jóvenes tengan derecho a divertirse, aunque tal cosa no figure en ninguna constitución ni estatuto; y tampoco tiene nada de malo que lo hagan en los consabidos botellones -en mis tiempos les llamaríamos guateques al aire libre, que viene a ser más o menos lo mismo-. Lo que ya me espanta son algunas cosas que les oí decir estos días para justificar sus macrodesmadres. Una chica, universitaria ella y por lo tanto una de las promesas de nuestro país, justificó la movida aduciendo que las copas están muy caras -no mentía, ya lo estaban hace años y echábamos mano de la sangría- y se atrevió a añadir que las administraciones deberían proporcionarles locales gratis para que ellos pudiesen montar sus fiestas por precios módicos. Y se quedó tan campante. Luego le oí decir a no sé quién de la Xunta que había que poner más autobuses nocturnos para que los jóvenes no tuviesen que coger el coche por las noches, cuando van de movida. Viniendo de alguien de la administración supongo también que dichos medios de transporte serán, asimismo, subvencionados, para que los chavales no pongan como excusa que el billete es muy caro. Y es verdad que cualquier esfuerzo se justifica si con él se salva una sola vida, pero yo dudo que el papel de todos los estamentos de la sociedad -padres, educadores y políticos- sea el de ponerle a nuestra juventud más fácil la macroborrachera. Mientras los nuestros andan preocupados por cómo mazarse cada fin de semana y los niños franceses se movilizan con la intención de aburguesarse ya gracias a su primer contrato laboral, los jóvenes chinos estudian, trabajan de sol a sol y conquistan el mundo. A nuestra vieja y cansada Europa habría que gritarle aquello que le dijeron al ex presidente del Real Madrid: «¡Florentino, contrata hambre!».