A Illa busca su Guggenheim

María Santalla VILAGARCÍA

AROUSA

MARTINA MISER

Reportaje | El proyecto de Manuel Gallego para el municipio isleño Un interesante espacio y el trabajo de uno de los arquitectos de mayor prestigio son los ingredientes con los que cuenta la localidad para forjar un complejo inigualable

18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La suma de un interesante espacio patrimonial y el trabajo de un arquitecto como Manuel Gallego Jorreto, que ha tratado de forma unitaria todo el espacio que rodea al Concello isleño, permitirán a A Illa dotarse en poco tiempo de un conjunto singular de gran valor cultural y arquitectónico. La que fue la zona industrial por excelencia, referencia del sector conservero, pasará a convertirse en foco de la actividad social y cultural. El primer elemento de este entorno fue la casa consistorial, diseñada y construida por Manuel Gallego conjugando la funcionalidad de un edificio moderno con los guiños a la tradición. El mejor ejemplo de esto último es la división de la fachada sur en dos cuerpos, respetando la antigua vía por la que las mercancías se transportaban desde el muelle hasta las fábricas. En este momento se está cimentando el que será el segundo pilar de este proyecto. Se trata del centro sociocultural, que se construye ante la fachada del concello, en el solar donde antes se levantaban los almacenes de Odosa. Manuel Gallego ha diseñado este edificio con el objetivo de que dé cabida a las actividades de la tercera edad, a una biblioteca y a un auditorio. A estos dos espacios de nueva construcción se sumaría, para completar el conjunto, la recuperación de las diferentes piezas que formaban la industria y la vivienda de la familia Goday. Este espacio está formado por la vivienda de los propietarios y su jardín, la fábrica de salazón y la de conservas. Todos estos elementos planean recuperarse como museo de la conserva. No en vano se trata de una de las primeras conserveras que se construyeron en Galicia. Fue Juan Goday Gual, un emigrante catalán, quien en 1943 montó una fábrica de salazón y años más tarde, en 1879, puso en marcha su fábrica de conservas. Pronto adquirió esta firma un gran prestigio, hasta el punto de que en 1881 fue visitada por el rey Alfonso XII, y un año después nombrada proveedora oficial de la Casa Real. La intención es recuperar todo este entorno y convertirlo en un museo. El primer paso para ello ya se ha dado. La conservera, pieza central del espacio museístico, ha sido rehabilitada dentro del programa europeo Interreg. Restan todavía algunas actuaciones y, sobre todo, poner en marcha la iniciativa más ambiciosa: que los visitantes puedan ver funcionar la maquinaria e incluso llevarse alguna lata de productos envasados en el propio museo. Queda también convertir la antigua casa de la familia Goday en un centro de estudios.