Un caso para Paco Lobatón

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

ÓSCAR LÓPEZ

Reportaje | Los reveses de la burocracia El BOP publicaba ayer un listado de personas a las que el Concello de O Grove no ha logrado notificar sanciones de tráfico. Y eso que algunos de los multados están muy cerca

20 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?obrar multas no es tarea fácil. Y si no, que se lo pregunten a los trabajadores de O Grove que se encargan de esa función. Encontrar a los supuestos infractores y lograr que recojan la notificación puede ser una auténtica odisea. En al menos 244 ocasiones, los encargados del cobro de las multas emitidas desde la península meca no han conseguido dar con el destinatario de estas desagradables cartas. La relación echa pública ayer por el BOP deja patente que las cosas de palacio van despacio. Y es una buena muestra de que la burocracia, además de ser engorrosa, puede ser una fuente inagotable de anécdotas. Porque anecdótico es que entre los multados que nadie puede encontrar figure, por ejemplo, algún funcionario del Concello de O Grove que se pasa las mañanas en un despacho del edificio de la plaza de O Corgo. Para encontrarlo no parece necesario ser Paco Lobatón: basta con subir unos tramos de escalera. Otros de los multados son empresarios de la localidad que, a buen seguro, pasan alguna que otra vez por las oficinas de sus empresas. Todos ellos son los titulares de un vehículo implicado en algún tipo de infracción de tráfico, circulación y seguridad vial. Ahora, por la vía del anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia, todos deberán darse por enterados de la sanción que pesa en su contra. Para arreglar sus cuentas con el Concello disponen de un plazo de diez días para pesonarse en el servicio de recaudación municipal, una empresa ubicada en la calle Arzobispo Malvar, en Pontevedra. Si no lo hacen, se exponen a que la burocracia siga su lento camino. Un lento camino que comenzó con una multa que un agente no pudo notificar en el acto y que luego llegó, al menos dos veces, a las puertas de los domicilios de los multados. Pero en casa no había nadie.