Derechos

JAVIER VIDAL

AROUSA

TRIBUNA PÚBLICA | O |

16 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

NO podríamos estar más de acuerdo con Xurxo Melchor cuando afirma que «pagar derechos de autor es algo normal». Como él, pensamos además que nuestro repertorio suena en muchas cafeterías y también en tiendas de moda «para hacer más amena la estancia de los clientes». Es por esto que los autores reclamamos una compensación: si la obra es utilizada como un servicio más del establecimiento para agradar al público -o para ganar nuevos clientes-, parece lógico que a los dueños de ese repertorio se les retribuya por ello. Más aún: un departamento de márketing les detallaría con facilidad el impacto de la música como elemento de incitación al consumo. Cómo nuestro repertorio puede contribuir al éxito de un negocio de hostelería, repercutiendo en sus beneficios; o cómo la música ambiental juega un papel decisivo a la hora de segmentar la clientela de una tienda de ropa y establecer un perfil de comprador a la moda , asociando diseños a géneros musicales para orientar al comprador. El uso de nuestro repertorio puede hacer que una tarde de compras sea excitante o relajada, pero, cuando la música deja de sonar, todos entendemos que es la hora de irnos. Finalmente, la comparación entre locales de hostelería y tiendas de moda en cuanto al cobro de derechos de autor no es conveniente, dado que sus tarifas son distintas -menores las de moda que, hasta 50 metros cuadrados, abonan sólo 5,94 euros-. Reparto a los autores Estamos de acuerdo con Melchor en su planteamiento, aunque luego él dude de nuestra eficacia en el reparto de los derechos. Sólo nos cabe invitarlo a que visite la delegación de SGAE-Galicia, donde se le detallaría el complicadísimo -pero gratificante- proceso de reparto, misión fundamental de esta entidad. La SGAE, sociedad centenaria, es una de las cinco gestoras de derechos más baratas en el mundo; nuestra eficacia en la distribución se explica en un descuento de administración mínimo. Por favor, no especulemos en vano: los autores, desde luego, perciben sus derechos y sólo a ello se debe nuestro éxito.