Conservas Peña se compromete a recuperar la actividad en Marsac

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

Los sindicatos discrepan sobre la venta de Alfageme al grupo Inversiones Louredo CC.OO. confía en que habrá trabajo para las eventuales pero la CIG cree que bajará la carga

04 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

No hay unanimidad ente las centrales sindicales con más representación en el grupo Alfageme una vez que se hizo efectiva la venta de sus fábricas a Inversiones Louredo, la firma que compró también Conservas Peña. Mientras que CC.OO. interpreta la operación como una tabla de salvación para la crisis que se vivía en la fábrica de O Grove -y por extensión para las factorías de Ribadumia y Vigo- la CIG es más cauta y sospecha que el cambio accionarial se traducirá en menos carga de trabajo. Los dos sindicatos sabían desde hace tiempo de los pasos que se estaban dando, y en cuanto se firmó el acuerdo, informaron a los trabajadores, pero con interpretaciones muy diferentes. Xan Caneda, de Comisiones, subrayó ayer que los compradores están interesados en mantener las tres fábricas -en Vigo con una nueva planta en un polígono industrial-, y que además se potenciará la de O Grove, donde ya trabajó el consejero delegado de Conservas Peña. «Aseguran que nas vindeiras semanas a carga de traballo será a mesma que antes de decembro, e que van traballar de novo as eventuais». El proceso de compra es una de las razones de que en los últimos días se hayan relajado las guardias en la fábrica de O Grove que los ahora antiguos propietarios querían desmantelar. «Mantense unha vixianza, pero máis discreta», reconoció ayer Caneda, quien aseguró que el proceso de compra les da «unha certa tranquilidade» y unas garantías de futuro. De cumplirse las promesas, se daría por fin carpetazo a la crisis abierta en O Grove por la amenaza de cierre de Marsac. Tres meses de trabajo La CIG ve las cosas de otra manera. Rosa Abuín reconoce que los nuevos empresarios se comprometen a mantener la plantilla, pero matiza que hay que tener en cuenta también la carga de trabajo, y que el ejemplo de Conservas Peña no le permite ser optimista, porque las fijas discontinuas no trabajan más que tres meses al año. «Dame un pouco de medo, e prefiro ser cauta», señaló. La CIG sospecha de semajante concentración de empresas en un solo grupo en un momento en que el sector está en crisis, y no le tranquiliza nada saber que el grupo tiene también intereses inmobiliarios y que las naves de las conserveras, al lado de la costa, son terrenos muy apetecibles para edificar. La CIG no cree tanto que el problema esté en Vigo, donde parece lógico que la fábrica se instale en un polígono industrial, como en las plantas de O Salnés. Para aclarar todo ello el sindicato nacionalista ya ha concertado una entrevista con los antiguos dueños de la empresa, y luego pedirá información también sobre el plan de viabilidad y el futuro de las fábricas del grupo conservero.