Sanidad con minúsculas

AROUSA

AREOSO | O |

27 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

ESPAÑA es uno de los países con la mejor sanidad pública del mundo. Tanto que hasta llegan extranjeros en plan turista y se ponen a correr para que le dé el yuyu al lado del Prado y puedan ser operados aquí, bien y gratis. Somos líderes mundiales en trasplantes de órganos y nuestros hospitales realizan cada vez operaciones más complejas pero, paradógicamente, el sistema falla por nimiedades. En el hospital materno infantil Teresa Herrera de A Coruña son un referente en cardiopatías. Tecnología punta, los mejores cirujanos y buena atención. Pero no hay congeladores donde guardar la leche materna. Eso sí, el Sergas no para de hacer campañas de promoción de la lactancia. En el departamento de digestivo del hospital de Montecelo atienden diligentemente y hacen las ecografías a su hora. Pero para saber el diagnóstico hay que esperar dos meses e irte a Pontevedra para conseguir cita. Por teléfono es imposible. El 800 008 puede estar comunicando o sonar sin que nadie te lo coja durante semanas. El servicio de Atención Primaria es cada vez más universal y un municipio sin su centro de salud constituye ya, afortunadamente, toda una rareza. Se invierte en cemento y equipamiento, pero se escatima personal. Fue el martes en Cambados pero bien podría haber sido en otro lugar. Con cita para las nueve de la mañana, el paciente entró a consulta a las 10.20 horas. Con un auxiliar para ayudar al médico a la hora de hacer recetas y volantes se hubiera ahorrado tiempo y malos humores. Otros lo tuvieron peor. Tras perder la mañana y con la cita en la mano, nadie los atendió. Su médico no estaba, no había sustituto y nadie avisó. Pequeñeces del sistema sí, pero que ayudan a hacer de lo bueno lo mejor.