Un concurso a gusto del tribunal

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

?na de las primeras quejas de los gaiteiros tradicionales ante el concurso abierto por la Diputación se centra en las tortuosas fechas en las que se ha lanzado la convocatoria: nada menos que el 23 de diciembre, a las puertas de Navidad. Pero éste no es, ni de lejos, el único elemento que hace de ésta una iniciativa cuanto menos original. La originalidad es, precisamente, lo que por encima de todo prima el sistema de calificación de las propuestas para la Escola de Gaitas. Las bases del concurso otorgan hasta diez puntos a la «creatividad y originalidad del proyecto», cinco a la dirección, tres al profesorado y dos puntos al menor precio ofertado. De los cuatro criterios, la «originalidad» es el único imposible de evaluar desde un punto de vista objetivo. En otras palabras, depende única y exclusivamente del gusto de los miembros del tribunal, constituido a la sazón por el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, o persona en la que delegue, el secretario general del organismo provincial, el interventor y el jefe del Servicio de Cultura y Deportes. No hay, por lo tanto, ningún especialista en música tradicional entre los integrantes de la mesa de contratación. Ya se pueden romper los cuernos gaiteiros tan reputados como Xaquín Xesteira si lo que le va a quienes tienen la decisión en sus manos es la «creatividad» o que las gaitas y los pandeiros que se utilicen en las clases estén coloreadas de fucsia y verde, cuestión que indudablemente resultaría «original».