«¡Come on boys! ¡A por los bares y las cervezas!»

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago SANTIAGO

AROUSA

ÁLVARO BALLESTEROS

En directo | El perfil del usuario Estudiantes, emigrantes, turistas y juerguistas de fin de semana son algunos de los clientes más habituales de los vuelos baratos, que han cambiado el hábito de viajar

20 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Son casi las tres de la tarde y el vuelo de Ryanair desde el aeropuerto londinense de Stansted llega con un educado retraso: algo más de diez minutos. En la salida B de Lavacolla no hay más de 20 personas esperando. La mayoría están sentadas, muchos bostezan y una sola niña pequeña intenta animar el ambiente; corretea de un lado a otro con una muñeca en la mano y una cazadora rosa a modo de capa. Empieza el goteo de viajeros por la puerta de salida. La mayoría son turistas ingleses que vienen a pasar dos días a Santiago y el lunes volverán al trabajo. Luego está el segundo grupo más numeroso, los estudiantes. Una detrás de otra salen dos chicas rubias. Al salir, se saludan afectuosamente con otros dos chicos. Una es española y vive en el Reino Unido. La otra es Lina Gustafsson, sueca. Cogió un avión en Estocolmo e hizo un transbordo desde Stansted hasta Santiago. En un perfecto español explica que, en total, lleva «casi once horas de viaje». Viene de intercambio para quedarse un año aquí. Los vuelos baratos le permiten venir a España mucho más a menudo. Pero dejemos a los estudiantes y volvamos a los turistas. A las tres y un minuto de la tarde sale por la puerta B un grupo de nueve reverendos. Todos van de negro y llevan grandes cruces plateadas de tamaños diferentes. El tocado varía bastante más. Uno lleva un gran sombrero mexicano en la mano. Sobre las cabezas llevan puesto: dos sombreros de ala con flecos, un bombín, otro tipo gánster, un modelo Indiana Jones, uno de Papá Noel color crema, otro grande y azul... Los más originales son un muchacho de gafas, que lleva unas antenitas terminadas en penes rojos, y otro que se protege el cráneo del frió con un gran calzoncillo blanco. Vienen dos días a Santiago «to visit the Apostle». Aunque están tan contentos de pisar suelo gallego que suena más parecido a «tu vaisit de aposteeeelpfff ¡jua, jua, jua!». Añaden que son miembros de la «Holy University Church of Augusta», algo así como la Iglesia Santa Universitaria de Augusta. Un nombre que les hace mucha gracia, aunque insisten en que lo pongamos con «big letters, please». El lunes volverán al seminario. Pero la cerveza del Franco peligra. «¡Come on boys! ¡Let¿s go to the bars and the beers!», exclamaban. («¡Vamos chicos! ¡A por los bares y la cervezas!»).