La toma de las uvas

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

COMO siempre, ya habrá quien, en Vilagarcía, se esté preguntando a qué viene esto de brindar con cava por el 2006 a mediodía, en plena plaza mayor del pueblo y con espumoso subvencionado a mayor sablazo del erario público. Me confieso poco amigo de las celebraciones promocionadas desde la Administración de turno. Son siempre sospechosas, cosificantes y, en mayor o menor medida, están convenientemente dirigidas. No encuentro nada de ello, sin embargo, en el cotillón de la plaza de Galicia. Se trata, realmente, de un momento y un espacio para el encuentro entre las gentes de este lugar, que causa menos estragos en la salud de sus participantes que muchas de las cenas de empresa que pueblan el calendario navideño. Es, además, una vía de promoción barata y limpia, que no viene mal tal y como anda el patio. Así que, feliz año.