AREOSO | O |

24 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

SI FUERAN niños lo sabrían -bueno, ahora quizás los peques están demasiado ocupados con las consolas como para hacer cuentas-, pero para los que no lo son o para los que no le funciona la calculadora vital ya se lo anuncio yo. Dentro de un mes, justamente, será Navidad. No sé si escribirlo en mayúsculas, aunque el Libro de Estilo de la Voz -que es como la Biblia para nosotros- así lo exige, porque me parece que las Navidades -un vistazo al diccionario obliga a respetar la mayúscula incluso en plural- se afrontan según el estado de ánimo de cadaquén. Hagamos, por ejemplo, un viaje en el tiempo y pongámonos en esa magnífica fecha. Una de las claves del día es la víspera. Lo cual que si la Nochebuena se convirtió en el rosario de la Aurora, el despertar será más duro porque siempre habrá quien quiera comentar la moviola de la cena, por ejemplo. En Vilagarcía una de las tradiciones impertérritas (no sé si esto es una redundancia) es bajar a tomar el vinito antes de cenar. Esa el día de los besos y abrazos - hipocresy's day - en el que es posible ver a cualquiera de los de toda la vida paseándose sin pudor ni rubor. Yo creo que aprovechan el invierno para bajar porque en verano más que paseo, A Baldosa es una carrera de obstáculos entre las mesas (¿se acuerdan de aquel concurso para integrar el arte en el pavimento, ahora más pisoteado que nunca?). Total, que llegas ya al xantar familiar con el animus reventadus porque el vino se te agrió al ver como el hipocresy's day está en pleno vigor, después de hacer cola durante todo el día en las tiendas locales (esas en las que todo el mundo tiene contratos en regla y trabajan solamente las horas establecidas por la ley, que si no fuera por los chinos Vilagarcía sería el paradigma de la legalidad) y te encuentras la pregunta de todos los años: -E logo, ¿como é que traballadades mañán?