O Ramal marca los tiempos

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | La importancia estratégica de un camino de hierro Sin la recuperación de su única vía, en 1996, el Puerto dependería del Ministerio de Fomento para cualquier actuación

17 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l tiempo ha demostrado que el entonces presidente de la Autoridad Portuaria, José Luis Rivera, dio exactamente en el clavo con su empeño por recuperar la vía de tren del muelle de O Ramal en 1996. La combinación de transporte marítimo y ferroviario constituye hoy un enorme activo que todavía está en pañales en puertos como Ferrol y Vigo, que se encuentran muy por debajo de la institución arousana tanto en su cuota de utilización del ferrocarril, como en el número absoluto de toneladas que gestionan a través del camino de hierro. Claro que se trata de una situación transitoria, al menos en el caso de la potente rada olívica, que dará un salto cualitativo y cuantitativo con la construcción del futuro polígono de Salvaterra. Por ello, y porque el tren se configura como un factor imprescindible para la supervivencia y la capacidad de competir de los puertos del Norte, el muelle de O Ramal marca, sin duda, el futuro de la institución vilagarciana. Y lo seguirá haciendo en tanto no se ejecute la ampliación de la vía al resto de los peiraos. En un complejo escenario, marcado por la fuerte competencia, el margen del que disponga cada puerto para ajustar sus tarifas y aportar un mejor servicio a sus clientes dirá quién sigue adelante y quién se ve relegado al furgón de cola. En este sentido, la opción de dar continuidad a las mercancías marítimas a través del tren resulta más económica que el tradicional transporte por carretera. En otras palabras, el ferrocarril permite reducir las tasas y ganar competitividad. Sin O Ramal, además, Vilagarcía tendría muy complicado conseguir un enlace férreo entre el puerto y la línea general. Con la ley en la mano, todas aquellas radas que carezcan de red ferroviaria sólo podrán conectarse a ella previa autorización de Fomento. En cambio, la vía existente puede ser ampliada sin necesidad siquiera de estudio informativo. Es cuestión, en definitiva, de saber coger también este tren.