El palomar En el colegio de A Pastora, los niños se lo pasaron de lo lindo convirtiendo los «calacús» en obras de arte. También disfrutarán los premiados de Emgrobes
08 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Los niños de A Pastora han pronunciado el mismo abracadabra que el hada buena de Cenicienta. Y han transformado las calabazas en auténticas obras de arte. Miren, como ejemplo, la foto de la derecha. Lo que antes era un calacú se convirtió, por obra y gracia de unas manos hábiles y un cerebro inventivo, en una carroza digna de cualquier princesa de cuento. Un gran trabajo El empeño de los niños y de sus profesores, que mucho tienen que ver en todo esto, ha permitido que durante varios días todo el que lo ha querido disfrutase de una extensa gama de calabazas sorpresa. La muestra cerró ayer sus puertas. Pero seguro que el año que viene, cuando suenen las campanas del Samaín, volverá. La mejor compra Quienes también están de enhorabuena son los 21 grovenses que ayer se acostaron convertidos en premiados de Emgrobes. La asociación que preside Juan Búa celebró a mediodía un sorteo entre las personas que habían realizado compras con la tarjeta Punto-Oro entre el 1 de septiembre y el 31 de octubre. Todos ellos serán notificados por teléfono de su buena suerte, y dispondrán de veinte días para recoger su premio. Para todos los gustos Los premios los había para todos los gustos. Mi favorito era el viaje a Canarias para dos personas que se llevó Fabián Moldes, o las mariscadas que les tocaron a Ángeles Gondar y Rosa García. Pero además había relojes, teléfonos, home cinemas, complementos, ropa... y hasta jamones. Ya ven. Comprar en el comercio local tiene premio.