Al cole

AROUSA

AREOSO | O |

03 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EN RIBADUMIA los padres están de suerte. La hora de entrada al colegio ya no es un problema porque, aunque empiecen a trabajar a las ocho de la mañana, no tienen que recurrir a abuelos, tíos y demás familia para dejar al niño a su cargo hasta que entra en clase, a las nueve. El Concello ha contratado a una cuidadora para que los alumnos puedan esperar en el propio centro, demostrando que el dinero de todos no siempre se malgasta en cuestiones accesorias. Me apunta una compañera que las escuelas no deben concebirse como guarderías, que son centros educativos y no un lugar donde aparcar al niño. Lleva razón, pero una cosa no quita a la otra. El colegio está para enseñar pero ¿por qué no aprovechar esta infraestructura para dar otros servicios y optimizar los recursos disponibles? Hoy hablamos de una cuidadora para horas no lectivas, pero bien pudiera aplicarse a la práctica de actividades deportivas o culturales -y no sólo las de las apas- o las clases de apoyo. ¿Por qué hay que pagar clases particulares cuando hay aulas vacías por las tardes y un profesorado que disfruta al cabo del año de más vacaciones que nadie? Tocamos un tema espinoso que afecta a intereses laborales y económicos. Pero, si realmente se cree en una enseñanza pública y gratuita, debería haber valentía y dinero para coger el toro por los cuernos. Claro que, a ver quien es el guapo que pone a los profes a trabajar unas horitas en julio y reorganiza el entramado burocrático para que las canchas del patio puedan usarse los fines de semana. ¡Con la muralla de las competencias nos hemos topado! A Educación lo que es de la consellería y al Concello, lo que es del Ayuntamiento. Y si quieres echar una pachanga de baloncesto el domingo, arréglate como puedas, que el portal del cole no se abre.