ENTRE LÍNEAS
26 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SOY UNO de esos tipos que cuando se acuesta siempre le da vueltas al coco y pienso con frecuencia en la fragilidad de nuestra vida. Un día estás riendo y disfrutando y al día siguiente en un hospital debatiéndote entre la vida y la muerte. Un día estás tomándote una cerveza en una terraza alegremente y una cornisa se desprende de un edificio y te mata en el acto. No me llame exagerado, se trata de un caso real. Somos frágiles. Débiles. Nos creemos que lo controlamos todo, que lo dominamos todo, que tenemos el poder sobre todas las cosas únicamente porque la tele se enciende cuando le das a un botón. Sin embargo, nuestra vida es tan endeble como la de un pollo. Fíjense si es así que nuestra gran amenaza, la gran pandemia temida es una simple gripe que nos contagian las aves. Más humildad.