Reportaje | Estrategias engañosas de las empresas de telefonía para captar nuevos clientes Son empresas serias, legalmente constituidas, pero sus agresivos métodos para arrancar clientes a la competencia rayan a veces la ilegalidad, sobre todo cuando abordan a la tercera edad
20 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los excesos de las empresas de telefonía en su afán por arrancarse clientes los unos a los otros llegan a veces a ser tan excesivos que uno puede acabar añorando aquellos tiempos de prepotencia de Telefónica. Los métodos empleados por las nuevas firmas en el mercado -aunque las tradicionales tampoco están libres de culpa- parecen rozar a veces la ilegalidad, aunque sus asesores tendrán para que sea difícil hincarles el diente en los juzgados. Pero de lo que no cabe duda es de que algunas de sus artimañas no son en absoluto éticas, sobre todo cuando a quien se quiere engatusar es una persona mayor. «Casi siempre son jubilados que tienen una pensión muy pequeña, y si alguien les entra por la puerta y les dice que se van a ahorrar dinero con el teléfono, lo lógico es que digan que sí». Quien hace esta obvia afirmación es Miguel López, secretario de la Unión de Consumidores de Galicia y colaborador del Concello de Vilagarcía en la campaña que Ravella puso en marcha para informar sobre los engaños de las empresas de telefonía. Son muchas las artimañas para captar nuevos clientes o arrancárselos a la competencia, pero algunas resultan especialmente reprobables. Está el comercial que se acerca al domicilio de una pareja de ancianos y los convence para que les entregue un recibo de la compañía con la que operan. De ese documento extrae los datos personales y bancarios, y después ya sólo queda falsificar la firma del titular, que sin saberlo, se convierte en cliente de una compañía telefónica o incluso de Internet. También está la operadora que ofrece de regalo un inalámbrico que, sin que el afortunado cliente lo sepa, tiene truco: activa directamente la línea de esa compañía sin que el usuario tenga que marcar el 1050 o el 1052 que legalmente da acceso a su servicio. La telefonía se ha convertido ya en el primer sector en número de denuncias de los usuarios. Miguel López reconoce que es habitual que el estafado se sienta indefenso, porque las reclamaciones no siempre son fáciles. «Hay una empresa determinada de la que solemos recibir muchas reclamaciones, pero está en el Sistema Arbitral de Consumo y casi siempre se resuelve; otras no están en el arbitraje, y con esas ya es más difícil, porque hay que ir por la vía judicial y muchos usuarios no quieren saber nada de denuncias». Lo que la Unión de Consumidores aconseja es que, si el cliente tiene claro que no se quiere cambiar de compañía, ignore cualquier tipo de oferta. En caso contrario, que se informe y recuerde siempre que «nadie da duros por pesetas».