Crónica | Un grovense se enfrenta al Ayuntamiento por una sanción O Grove rechaza la reclamación de un hombre a quien penalizó por aparcar en una plaza para minusválidos que, según el recurrente, no reúne los requisitos legales
03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ace algunas semanas, Francisco decidió armarse de paciencia y dar el nunca sencillo paso de enfrentarse a la Administración. Su cuñado, que sufre una limitación funcional de la mano izquierda, fue multado en una calle de O Grove por estacionar su vehículo en un aparcamiento reservado a minusválidos. Al no ser residente en el municipio, no disponía de la tarjeta que da derecho a aparcar en una de estas plazas. Y de ahí la sanción. Con la intención de deshacer ese malentendido, el grovense se dirigió al Concello con toda la documentación que acreditaba la minusvalía de su familiar. Sin embargo, para su sorpresa, esas pruebas no sirvieron de mucho. Los noventa euros de multa siguieron vigentes. Así que, ni corto ni perezoso, Francisco inició una concienzuda revisión de toda la normativa de barreras arquitectónicas con el objetivo de encontrar un resquicio que le permitiese esquivar la multa. Y lo encontró. O al menos eso creía. Analizando la legislación descubrió que las plazas reservadas para el aparcamiento de minusválidos en la calle Castelao de O Grove no cumplen los requisitos necesarios. Son más pequeñas, asegura después de haberlas medido personalmente, de lo que marca la Lei de accesibilidade e supresión de barreiras. Pero, además, deberían estar señalizadas con los colores azul -para el fondo- y blanco para la figura. Sin embargo, en O Grove se han pintado de amarillo. Francisco pensó que había dado en la diana. La lógica le dictaba que si los estacionamientos no eran homologados, su cuñado no tendría que abonar la multa. Pero se equivocaba. La respuesta Hace algunos días, el Concello de O Grove le remitía un escrito en el que le comunicaba que su recurso no había sido admitido a trámite. Se le hacía saber, también, que había agotado la vía administrativa y que, por lo tanto, contra esa decisión sólo cabía interponer un recurso contencioso-administrativo. La decisión ha dejado al vecino de O Grove sumido en un interrogante: «Si el Ayuntamiento a mí me hace cumplir la ley, ¿quién hace cumplir la ley al Ayuntamiento?». Él, de todos modos, está decidido a intentarlo. Por lo pronto, cree que el asunto se merece la dimisión de la concejala de Tráfico.