CON GOTAS
25 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HACÍA tiempo que no llovía, aunque tampoco tanto. El calor y los fuegos engañan, porque hace cosa de tres semanas cayó sobre la ría de Arousa una jarreada de invernía y olé. El viento y la lluvia barrían Vilagarcía de norte a sur y de este a oeste, para espanto de turistas y paisanos, que se frotaban las manos esperando hacer su agosto, y veían comprometido tanto festejo cual lecheras del cuento. Al final, el mes resultó propicio para el veraneo y lamentable para el medio ambiente y la satisfacción de las necesidades básicas asociadas al suministro de agua. El hombre es animal de grandes lamentos y fáciles olvidos, y el orballo de ayer adormecerá la conciencia sobre lo que está sucediendo. Grandes cambios climáticos, que pueden hacer de esta esquina un paraíso o un infierno. En nuestra mano está espabilar de una vez la troita.