Dos desgraciados

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

CON GOTAS

19 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

QUIEN siga creyendo que el monte arde porque algún fulano despistado echa una colilla entre unos toxos ya puede ir espabilando la troita, aunque sea a collejas. El bosque se quema porque alguien le planta fuego. Y sólo existen dos clases de personas capaces de hacer algo así. El embrutecido ignorante, un especimen desgraciado, degradado y estúpido, que encuentra en las llamas algún tipo de placer incomprensible. Pertenecen a esta categoría algunos alcohólicos que le dan al mechero en cuanto se calzan, y determinados psicópatas a los que los especialistas denominan pirómanos y yo, en mi ignorancia, considero repugnantes individuos. El otro saco de indeseables se compone de aquellos que sacan un rendimiento del siniestro, sea por venganza o por intereses económicos. Sólo merecen calabozo y latigazos de por vida.