?n O Grove el trajín de visitantes es permanente, pero esa no es una realidad exclusiva del municipio meco. Durante la primera quincena de agosto, toda la comarca se ha visto inundada por los veraneantes, y eso se ha dejado notar en el volumen de trabajo de los efectivos de las policías locales. En Vilagarcía, que vive estos días sumergida en las fiestas, están trabajando los 39 guardias y los cuatro mandos que forman la plantilla. Las horas extras son habituales durante estos días, en los que las calles de la ciudad están especialmente llenos. En Cambados el momento más crítico, coincidente con la Festa do Albariño, ya ha pasado. En esta villa los mayores problemas se registran en los días en los que el tiempo no hace demasiado apetecible la visita a la playa. Esas jornadas las calles cambadesas se llenan de gente que decide invertir sus horas de asueto en disfrutar de la zona monumental.