La cosa política
13 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ada más cierto que la sabia advertencia hacia el triunfador que, llevado por las mieles de la victoria, corre el riesgo de morir de éxito. Algo parecido le está sucediendo al Partido Socialista en Galicia, que en apenas cuatro años ha pasado de pelear por la etiqueta de segunda fuerza política del país a rebasar con claridad al BNG y a situarse al frente de la Xunta, derrotando junto al socio nacionalista a las todopoderosas huestes de la derecha fraguiana. Emilio Pérez Touriño no ha acabado aún de dar el último toque a las segundas y terceras filas de su gobierno, y ya tiene la casa común socialista convertida en un polvorín. El tiempo dirá si los muchos enfados que han desatado los primeros nombramientos de la nueva era se quedan en el chirriar lógico de un aparato que debe ajustarse a la maquinaria de la gestión pública tras largos años en el erial de la oposición, o si el rebote cobra cuerpo hasta convertirse en algo parecido a una corriente crítica. Lo cierto es que, por el momento, el malestar se ha instalado entre las filas socialistas de varias comarcas, incluyendo la de O Salnés. Durante mucho tiempo se ha especulado con la posibilidad de que al alcalde de Vilagarcía, Javier Gago , se le ofreciese un puesto importante en el organigrama del bipartito. Al final se ha demostrado que, pese a ostentar la principal alcaldía del PSdeG en la provincia de Pontevedra, Gago carece de los respaldos internos suficientes como para proyectarse hacia la arena autonómica. De hecho, hoy por hoy el único miembro de Ravella con opciones a integrarse en la Xunta es el portavoz, Jesús Paz . Paz Arias suena con fuerza para hacerse con la gestión de Portos de Galicia, bien presidiendo el organismo, de mantenerse como ente dependiente de la Consellería de Política Territorial, bien como director xeral del área, si ésta se convierte en una dirección xeral. Por lo demás, cero patatero, que diría el simpar Aznar. Las críticas de Quintela El concejal de Seguridade Cidadá y responsable de la pasada y exitosa campaña del PSOE en Vilagarcía, Alejandro Quintela , es una de las voces más críticas que se han hecho oír ante la designación de altos cargos. A Quintela no le gusta un pelo el cariz que está tomando el nuevo gobierno, en el que, considera el edil, falta peso político. «Se estivemos traballando tanto para conseguir gobernar Galicia, foi para facelo dende a nosa idea política, unha idea socialista, non para poñelo en mans de catedráticos co título baixo a man». Sostiene el concejal que su partido está dejando a un lado a gente que ha demostrado su valía con años de trabajo y dedicación al puño y a la rosa para recurrir a tecnócratas de perfil político más bien ligero, de ahí la referencia a los «catedráticos». «Cando se vota por un partido -insiste Quintela- se vota por xente con ideas claras, e aquí hai xente moi válida, xente honrada e traballadora á que non se lle está dando ningunha oportunidade, xente que di as cousas como as pensa, e que igual por iso quedan fóra, que non son loiros, altos nin teñen os ollos azuis». «Non vaia a ser -añade, como puntilla socarrona- que teñamos que cambiar as siglas do partido para pasar de PSOE a PSUE: Partido Socialista Universitario Español». La presencia de hasta cuatro independientes al frente de cuatro de las ocho consellerías que dirige el PSdeG refuerza este tipo de críticas hacia el carácter tecnocrático del bipartito y su bajo perfil político, que se han repetido en lugares como Moraña o Catoira. En el PSOE de Vilagarcía hay quien no comprende que, por ejemplo, se haya prescindido de la experiencia de Gago. Seguramente, una cuestión de confianza, puesto que al fin y al cabo es lógico que el presidente de la Xunta se rodee, en primer lugar, y en su círculo más directo, de aquellas personas en las que más confía. No es tan lógico, sin embargo, lo ocurrido con el juez José Antonio Vázquez Taín . Su destitución al frente del Centro de Estudos Xudiciais puede entenderse como un relevo político, puesto que al fin y al cabo político es el cargo, y a Taín lo situó allí el Partido Popular y su secretario xeral en Galicia, Xesús Palmou . Hasta aquí todo perfecto, cambia el gobierno y cambian los puestos estratégicos. Pero la decisión de recuperar a José Vázquez Portomeñe, que fue director xeral de Relacións Laborais con el PP, para la Secretaría Xeral de Traballo, rompe esta perfecta explicación. «Así que un hombre como Taín, con su trayectoria, no sirve pero sí que sirve un hombre claramente alineado con la Administración del PP, pues sí que empezamos bien», comentaba muy molesto el viernes un alto militante del PSOE de Vilagarcía. Esta línea de baja carga política, argumenta otro socialista arousano, «puede hacer que el BNG nos comience a comer terreno sin parar». La sucesión en Vilagarcía Como no hay mal que por bien no venga, la salida de Paz hacia Portos de Galicia y la permanencia de Gago en la alcaldía servirían, al menos, para clarificar la sucesión en la candidatura del PSOE para las elecciones del 2007. El mejor relevo para Javier Gago puede ser... el mismo Javier Gago. Claro que, para llegar a los comicios con un equipo en condiciones, el veterano alcalde va a tener que hilar muy fino, ya que las cosas en Ravella están que arden. La censura pública de Carlos Guerrero a su compañero Roberto Araújo escribe el enésimo capítulo de un largo y tórrido enfrentamiento que no apagarán los litros de la Festa da Auga.