AREOSO | O |
30 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SI QUIERE usted enviar un paquete y quiere hacerlo a través de Correos, desconfíe. Dice la web de este servicio que el sobre o la caja -siempre que no exceda de 90 centímetros- tiene una garantía de entrega en todo el territorio nacional del 85%, en el plazo de dos días hábiles. O me tocó a mí ese desafortunado 15% o, simplemente, tal garantía no existe. Y lo digo con la certeza del reincidente. El caso es personal pero, seguro, que no exclusivo. Incauta de mí confié un libro al sistema de correo ordinario, que no gratuito. Previo pago de 4 euros y sin ningún justificante que guardar en la cartera, encomendé el paquete a la oficina de turno dirigido a Madrid. Medio año después, ni el destinatario ni yo sabemos nada del envío, y parece que nunca más sabremos. Ni siquiera tuvieron el detalle de devolverlo al remitente y mucho menos van a tenerlo para compensarme por los perjuicios causados Usted, que seguro es más pragmático que yo, me reprochará no haber recurrido al correo certificado. Pero una, que todavía cree en los servicios públicos, piensa que si Correos no avala sus envíos, por los que cobra y al fin y al cabo pagamos todos, ¿para qué lo queremos? Ni siquiera es imprescindible porque de unos añitos para acá y, afortunadamente, ya hay empresas privadas que te mandan un paquete al fin del mundo, si hace falta. Habrá que desistir del empeño y acabar dándole la razón a los que proclaman la privatización de los servicios públicos. Y mientras no encuentro solución a la duda metafísica, la cruda realidad me dice que alguien podría tener un libro en la estantería y una falda más en el armario, a mi cuenta.