La cosa política
30 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?n el corto espacio de tiempo que media entre su acceso a la presidencia de la agrupación del Partido Popular de Vilagarcía y la candidatura a la alcaldía, en el 2003, y los comicios municipales de este año, Tomás Fole ha cumplido, paradójicamente, el ciclo electoral más largo de un responsable popular desde la época dorada de José Luis Rivera Mallo . De su mano, el PP vilagarciano ha acudido a cinco citas con las urnas, cubriendo todo el espectro de votación posible, desde las municipales a las europeas, pasando incluso por un referéndum, el de la Constitución europea. Los resultados obtenidos por los conservadores en esta serie de envites no deja margen a demasiadas especulaciones. El PP se encuentra sumido, en Vilagarcía, en su ciclo electoral más bajo desde el albor de los ochenta, cuando la entonces Alianza Popular todavía no había incorporado la poderosa herencia de UCD a sus filas. Un vistazo a las elecciones celebradas desde 1991 corrobora esta apreciación. Con José Luis Rivera al frente, los populares acudieron a dos municipales, unas autonómicas, unas europeas y dos generales. El porcentaje de los votos obtenidos oscila entre el 36,9% de las municipales de 1995 y el 49,17%, que los conservadores lograron en las europeas de 1994, un nivel de respaldo que constituye, además, su techo histórico en la capital arousana. En cuanto al número bruto de sufragios, la mejor cosecha corresponde a las generales de 1996, con 9.044 papeletas, y la peor cae del lado de las europeas, con 7.024 sufragios. La mayor abstención en los comicios comunitarios explica que este último resultado sea, pese a la mengua de sufragios, el más brillante en porcentaje. Con Fole, el PP suma unas municipales, unas generales, unas europeas y unas autonómicas. El techo porcentual lo alcanza en las europeas del año pasado, con el 39,84% de los votos, mientras que el peor registro corresponde a los comicios locales del 2003, con un 24,28%. Es decir, cuando obtienen su mejor resultado, los conservadores están hoy diez puntos por debajo de la etapa de Rivera. Cuando sufren su peor registro, caen doce puntos en comparación con el anterior ciclo. Dato para la reflexión: esa diferencia coincide con el porcentaje que Ivil consolida en el 2003, un 10,8% Entre Rivera y Fole, entre 1996 y el 2003, se suceden cuatro presidentes distintos, de cuyas trayectorias cabe destacar los resultados de las autonómicas de 1997 (47,01% de los votos) y las generales del 2000 (46,73%), con Pablo Crespo y Manuel Bouzas , respectivamente; así como la caída hasta el 20,5% de las papeletas con Juan Antonio Garrido e Ivil ya en liza. Las discrepancias Con estos datos en la mano, y el revuelo desencadenado por la pérdida de la Xunta, habrá quien quiera pasar factura al actual presidente de la agrupación local. Pero la lectura real sobre la situación del PP en Vilagarcía exige varios matices. En primer lugar, en las elecciones cuya responsabilidad es directamente imputable a Tomás Fole, las municipales del 2003, se produce la única remontada de los conservadores en los últimos cinco años, ya que, con este solitario paréntesis, desde la consecución de la mayoría absoluta de Aznar , los populares vilagarcianos no han hecho otra cosa que ir perdiendo fuelle. Ni siquiera la presencia de Marta Rodríguez Arias en puestos de salida ha servido para evitar la derrota y dar bríos al partido de la gaviota en los decisivos comicios del 19-J. Así las cosas, el terreno conservador parece abonado a los roces, y el fantasma de desencuentros pasados podría volver a pasearse por la sede de la calle Castelao. El pleno del pasado jueves ofreció un signo para la interpretación de tempestades. La corporación debatía la moción en la que Juan Fajardo pedía al Concello que eliminase su presencia institucional en los actos religiosos como respuesta a la desabrida oposición de la Iglesia a los matrimonios entre homosexuales. Tras los cambios propiciados por el alcalde, Javier Gago , Fole no tuvo reparos a la hora de respaldar la iniciativa y celebrar la reforma del Código Civil que permitirá los enlaces gais. Antes de votar, quedó bien claro que su compañera, Marta Rodríguez Arias, discrepaba de su opinión, seguramente consciente de que la línea oficial del partido va por otros derroteros. Allí hubo más que palabras, aunque finalmente se impusiese la disciplina de voto de acuerdo con el portavoz. Un candidato atípico Fole es, no cabe duda, un candidato y un presidente atípico en el PP de Vilagarcía. Su falta de experiencia política anterior a las elecciones del 2003 constituye una ventaja y un inconveniente. No dudó, por ejemplo, en criticar los cuarenta años de dictadura franquista en un acto de la campaña del referéndum europeo, tema en el que el espectro ideológico de la derecha sigue encontrándose incómodo. Tampoco dudó en proclamar que casaría sin problemas a las parejas gais que así lo deseasen, en las antípodas, por ejemplo, del alcalde de Vilamartín, también del PP, que se descolgó con una joya: «El trabajo de un Gobierno no puede consistir en casar maricones». Fole encarna a un candidato más abierto, sin pesadas rémoras ideológicas. Habrá que ver si este talante, que parece responder al nuevo estilo que pide Piqué, atrae a nuevo electorado sin remover las tripas del clásico votante de derechas, que, resulta ocioso recordarlo, siempre puede acudir a Rivera. ¿Las bodas gais abrirán la brecha?