ENTRE LÍNEAS
23 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.YO SIEMPRE fui de letras. Vamos, que soy de esos que huyendo de los números traduje a Virgilio y a Homero. Todo por no vérmelas con las matemáticas, mi auténtica bestia negra escolar. Era tan durito, que mi padre tuvo que grabarme en una cinta las tablas de multiplicar para que me las aprendiera. Eso sí, cuando volví de las vacaciones, en el colegio no había nadie que me ganara con las tablas. Pero no porque hubiera aprendido algo de números, sino porque tengo una memoria de elefante. Queda acreditado que no sé nada de matemáticas. En cambio, sí que sé algo que es matemático. Si uno tiene un niño pequeño y decide salir de noche, ese será precisamente el día en el que al infante le dé por ponerse enfermo o por empezar la más dolorosa de las denticiones. Eso, se lo aseguro por experiencia, es matemático.