Un acuerdo con la Fiscalía antes de comenzar el juicio redujo las penas a multas de 500 euros El pago de una indemnización de 16.000 euros al Concello sirvió como atenuante
29 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?xultantes de alegría salieron ayer del Juzgado de lo Penal número tres de Pontevedra los doce bateeiros implicados en los disturbios ocurridos en Vilagarcía en el 2000, en el marco de una protesta contra los depósitos de Ferrazo. La alegría de los imputados no era gratuita ya que, aunque la petición inicial del fiscal implicaba el paso por la cárcel de todos y cada auno de ellos, un acuerdo previo a la vista logró que ni siquiera tuviera que celebrarse el juicio. Las negociaciones del Ministerio Fiscal y la defensa redujeron las condenas a multas que no sobrepasan en ningún caso los 600 euros por un delito de desorden público y otro de atentado. A las diez de la mañana, la docena de bateeiros que fueran detenidos aquel 18 de enero del 2000 comenzaron a poblar los pasillos de los juzgados. Aunque ya se rumoreaba que la defensa -cuatro letrados fueron los encargados de defender a los bateeiros- había llegado a un acuerdo con la Fiscalía, lo cierto es que el nerviosismo marcó los instantes previos al juicio. Veinte minutos después, las caras se habían relajado completamente tras conocer que once de los imputados tendrán que pagar 580 euros multa cada uno y uno de ellos solamente tendrá que satisfacer 210 euros. Unas penas considerablemente reducidas si se tiene en cuenta que la petición inicial de la Fiscalía ascendía a condenas de tres, cuatro y cinco años y medio de prisión. Instantes después de salir de la sala, los letrados encargados de defender a los bateeiros fueron claros al explicar los motivos de la drástica reducción de las penas. Sin duda, uno de los atenuantes principales fue el hecho de que ya se hubiese satisfecho una indemnización de 16.000 euros al Concello de Vilagarcía por los destrozos destrozados en el mobiliario durante los disturbios. También ayudó que el juicio se hubiese retrasado cinco años desde que sucedieron los hechos. La retirada de la acusación Aunque los letrados no se postularon ayer sobre ello, hay otro hecho que aligeró notablemente la labor de la defensa. Hace meses, el Concello de Vilagarcía decidió retirar la acusación particular que mantenía sobre estos bateeiros, quedando, por tanto, sólo pendiente de resolver la acusación del Ministerio Fiscal. Con estos mimbres, sin duda resultó más fácil que las partes pudiesen negociar y alcanzar el acuerdo que se firmó ayer. Tras los apenas veinte minutos transcurridos dentro de la sala, las medias sonrisas de los bateeiros se combinaron con afirmaciones del tipo de «menos mal que non imos ao cárcere, casa o meu fillo no verán e só faltaba que non puidera ir», como dijo uno de los mejiloneros acusados. Luego, uno de los abogados sentenció diciendo que «éste es un acuerdo totalmente positivo, estamos muy contentos».