Entrevista | Juan Diego Pérez Freire Con sólo 29 años carga a sus espaldas con la dirección del Puerto y la responsabilidad de una de sus obras más sensibles, el control de la ampliación del muelle de Ferrazo
18 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Juan Diego no es de Vilagarcía, pero se ha adaptado a la ciudad como pez en el agua. «Es un sitio acogedor, con las ventajas y desventajas de una ciudad relativamente pequeña pero que está muy bien situada». Tras hacer la carrera de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, trabajó en una empresa de Caixa Galicia. Un día vio en el periódico que salía a concurso una plaza de jefe de unidad de explotación en el Puerto de Vilagarcía; la ganó, y desde el 1 de febrero del 2001 vive en la ciudad. -Fueron las circunstancias, la primera vez, cuando todavía estaba Manuel Bouzas, no había otra persona que cumpliese el perfil, y ahora, cuando se fue el anterior director, supongo que habrá influido que ya tenía experiencia en el cargo. La primera vez me costó un poco acostumbrarme, porque llevaba poco tiempo en el puerto, pero uno trata de sacarse de encima primero los problemas más fáciles y parece que luego las cosas se ven mejor. -Y hubo problemas. -Siempre los hay, en todos los trabajos y en todas las empresas. -¿Momentos delicados? -No recuerdo ninguno. -Pero usted carga con la responsabilidad de una obra muy sensible, la del dragado del puerto, y ahora acaba de ser premiado por su control medioambiental. -Al premio Modesto Vigueras se puede presentar uno personalmente o un miembro de un equipo técnico, son convocatorias anuales. Yo entendí que el trabajo estaba bien hecho y me presenté. Reconozco que me sorprendió, porque generalmente se premian tesis doctorales, gente que estaba todo el año haciendo un estudio, y lo mío era mucho más práctico. -No deja de ser un aval de que el dragado no está afectando a los parques de cultivo. -Yo creo que hay que separar el premio, que no deja de ser una redacción de un trabajo, del trabajo en sí. La Autoridad Portuaria siempre se ha preocupado del control medioambiental porque no podemos olvidar dónde está ubicado el puerto de Vilagarcía. Yo tengo que agradecer a Juan Maneiro, a Roberto Rietz, a los miembros de las cofradías y a los mejilloneros su ayuda integrando la comisión de seguimiento de los vertidos. El dragado no se podría haber hecho sin la gente del mar. El premio reconoce todo eso, pero sintetiza el trabajo hecho a lo largo de mucho tiempo. -¿Cómo van las obras? -Muy bien, estamos avanzando en la colocación de los banquetes donde se van a colocar los cajones y el trabajo va a aumentar. Del dragado queda mucho menos, una tercera parte. Hasta la fecha todos los análisis están saliendo perfectamente, tanto los que hace el Centro Español de Estudios Experimentales como los de una auditoría encargada por la Autoridad Portuaria. Los hacemos tanto en el puerto como en la zona de vertido, como se acordó en la comisión.