Reportaje | Voz Natura en el colegio Rosalía de Castro de Carril Han hecho falta varios años y mucho trabajo, pero los alumnos de este centro han conseguido convertir una auténtica escombrera en un hermoso jardín
28 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ace tan sólo unos años, el que ahora es el jardín y el huerto del colegio de Carril era un auténtico basurero. Maleza y desechos ocupaban por completo este espacio que había sido incluso tomado por las ratas. Poco a poco, los alumnos del colegio comenzaron a trabajar en la recuperación de esta zona. Y los resultados saltan a la vista. Hoy ese amplio recinto se ha convertido en una combinación de huerta y jardín en la que los alumnos tienen la oportunidad de trabajar en contacto con la naturaleza. Este espacio se ha dividido en tres zonas. En la primera de ellas, cada curso dispone de su parcela. Es el área dedicada a los cultivos hortícolas, que son elegidos por los propios alumnos. En el centro, una porción de terreno dedicada a las plantas aromáticas, en la que crecen cerca de veinte especies distintas. En el segundo de los ambientes los niños han creado un pequeño estanque donde crecen peces y ranas. Una fuente en el centro sirve para renovar el agua que los animales y las plantas que crecen aquí necesitan para sobrevivir. Da paso este estanque a la zona de rocalla, en la que crecen cactus y especies rastreras. Estas rocas son en parte naturales y en parte formadas a partir de la piedra que los alumnos fueron sacando de sus parcelas. Primeros brotes Separa ambos ambientes una parra de albariño que estos días ve brotar sus primeros racimos de uvas. En la última zona se han plantado árboles autóctonos. Castaños, abedules, nogales y dos bosquecitos de hayas y acebos crecen en esta parte del colegio. Para separar este espacio de la vía del tren y para tapar el muro de cierre se han plantado cipreses de Leyland. Por el momento, todavía no han crecido lo suficiente, pero la intención es que cubran esos espacios que cierran el recinto. Por la parte que linda con el colegio se ha elegido un cierre a base de grosellas, que están dando ya sus primeros frutos.