La otra campaña electoral

La Voz

AROUSA

La cosa política

28 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?icen los que saben de estas cosas que la campaña que comienza el viernes va a ser la más descarnada de cuantas se recuerdan en el noble fogar de Breogán, así que el respetable puede sentarse tranquilo y asistir al incesante reparto de mandobles, golpes, patadas, mordiscos y palizadas dialécticas que nos aguardan durante las dos semanas que tenemos por delante hasta el 19-J. Existe, sin embargo, una campaña de la calle de atrás, que se lleva a cabo de forma más silenciosa, alejada de micrófonos y objetivos fotográficos y televisivos, pero no por ello menos apasionante. En ella no hay candidatos en busca de sillón, pero se persigue una meta clara, que depende del color político y el escaño que ocupen, bien en el gobierno, bien en la oposición, sus protagonistas. En la provincia de Pontevedra, acaba de sonar la hora de la campaña de las autonómicas, también en la Diputación. Y no sólo en los órganos de gobierno populares, sino también entre la oposición socialista y nacionalista. En el siguiente comentario coinciden dos dirigentes, uno del PSOE y otro del BNG: «Están intentando atar moitas cousas xa dende as consellerías en Santiago, para que no caso de que o PP perda a Xunta, as deputacións que gobernan alomenos sigan a manter a súa influencia con inversións sobre os concellos». Auditorio de Ribadumia Asegura el tándem PSdeG-Bloque que esta estrategia pasaría por el cierre de inversiones plurianuales en materias sensibles y de fácil brillo político, de tal forma que las instituciones provinciales, cuyo gobierno es seguro para el PP hasta las autonómicas del 2007 -salvo la de A Coruña, claro, que dirigen socialistas y nacionalistas- pudiesen gestionarlas pese a un virtual cambio de color político en Santiago. Y como ejemplos señalan un capítulo acaecido esta misma semana en Ribadumia: el convenio para la gestión y finalización del auditorio. El acuerdo, que el gobierno de Salomé Peña proponía a los independientes de Nené Barral y al nacionalista Ramón Mouriño , aprovechando el pleno extraordinario para la distribución de las mesas electorales, incluía la cesión, por parte del Concello, del edificio a la Diputación. Es este factor, y no que se finalicen las obras, el que echa para atrás a la oposición ribadumiense. Por la simple razón de que sospechan que, tras varios meses paralizada, la actuación interesa ahora al organismo provincial para asegurarse su gestión y una inversión plurianual en colaboración con la Xunta, se siente allí quien se siente después del 19-J. Los campos de fútbol Lo cierto es que existe, desde el año pasado, una línea de cooperación abierta por la Consellería de Familia en las cuatro provincias. Su objetivo es la mejora de instalaciones, no culturales, pero sí deportivas en diferentes ayuntamientos, y su período de vigencia a menudo se extiende hasta el año fetiche del 2007, en el que se celebrarán nuevos comicios municipales. Y, con ellos, se reorganizarán las corporaciones provinciales. Y el deporte constituye, precisamente, el área en la que el equipo de Rafael Louzán se está moviendo como pez en el agua. En una provincia plagada de fichas federativas de chavales ansiosos por darle patadas al balón, y de padres no menos ansiosos por ver a sus retoños correr la banda como galácticos de andar por casa, el ribadumiense está desplegando una estrategia tan simple como brillante. Cubrir Pontevedra de campos de hierba artificial, que ningún pequeño concello podría permitirse sin la poderosa máquina de la Diputación, capaz de financiar el 75% de los 415.000 euros que cuestan cada uno de esos estadios. Total, que por 17 kilos de los de antes, un municipio pontevedrés puede disfrutar de un terreno de fútbol que en realidad vale 69. Pero, además, el césped artificial soporta un partido y un entrenamiento tras otro, mientras que el natural sólo es capaz de sostener uno cada quince días sin deteriorarse. El mantenimiento es, para colmo, seis veces menor, de apenas 40.783 euros. Un chollo. Los trámites ya están en marcha. La Diputación acaba de sacar a concurso el suministro e instalación de hierba artificial para esos treinta campos previstos, por un importe máximo de 8,1 millones de euros. Lo mismo reza para la infraestructura básica sobre la que se construirán los terrenos de juego, una inversión que se irá a 4,3 millones. En total, 12,4 millones de euros que se financiarán a cargo de partidas plurianuales hasta, otra vez la fecha mágica, el 2007. Louzán se garantiza, de esta forma, una gestión agradecida y vistosa hasta el final del presente mandato. Y pocas voces críticas se oirán a este respecto desde los ayuntamientos con gobiernos de distinto color, pues ¿quién es el guapo que renuncia a uno de estos apetitosos campos? El clásico asfalto Claro que, hablando de campaña y de gestiones agradecidas, no podía faltar del horizonte del administrado un clásico donde los haya, sin el que ninguna carrera electoral sería lo mismo. La Diputación también acaba de sacar a concurso el suministro de una buena cantidad de piche para asfaltar. Si se apuran los tiempos, y puede hacerse, las brigadas provinciales dispondrán para la última semana antes de las autonómicas de seis mil toneladas de mezcla bituminosa en caliente, que la firma agraciada deberá servir en 24 horas en cualquier lugar de la provincia. El futuro en un balón y el presente en el asfalto. Todo un binomio.