Fomento fulmina el proyecto de soterrar las vías del ferrocarril

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

La idea de la Cámara dispararía la inversión y las expropiaciones El dictamen del ministerio halla dificultades técnicas insalvables y mermas de seguridad

19 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?umpliendo con el compromiso, adquirido ante el alcalde de Vilagarcía, Javier Gago, en su reunión del 1 de marzo, el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Mora, acaba de responder al proyecto que la Cámara de Comercio capitanea para soterrar las vías del ferrocarril a su paso por la ciudad. Y el informe del Ministerio de Fomento es concluyente: plantearse algo así sería escasamente viable, tanto desde el punto de vista técnico como desde una perspectiva meramente económica, y alteraría gravemente la remodelación del corredor atlántico, aplicándole un demoledor retraso de al menos cinco o seis años. Para empezar, la necesidad de mantener el tráfico simultáneamente a las obras de soterramiento, unida a la falta de espacio en la línea actual para ubicar un desvío provisional, exigiría la ocupación de una franja de terreno de 18 metros, lo que conllevaría mayores expropiaciones y la demolición de varias viviendas. Mantener en todos los puntos del trazado un gálibo (distancia entre el carril y la losa de cobertura) mínimo de siete metros, argumenta Fomento, demandaría bajar la vía en algunos puntos hasta catorce metros, por debajo del nivel freático y de la pleamar. Además, requeriría un complejo sistema de captación y bombeo de las aguas, que condicionaría la viabilidad de la actuación. Entre otras cuestiones, la longitud total de la infraestructura ferroviaria se elevaría, de esta forma, a cuatro kilómetros, incluyendo 2.300 metros de soterramiento y 1.700 de rampas. Las conclusiones del estudio dejan poco margen a la especulación: «Encontrar una solución satisfactoria a las dificultades técnicas que he detallado, y acordar la financiación de la actuación requeriría replantearse desde el inicio el proyecto, y no sólo iniciar una cuidada planificación y un complejo proceso administrativo, sino también una clara voluntad de colaboración entre todas las administraciones», razona Mora. Tal planificación requeriría cinco años, algo que rompería «el compromiso firme con el impulso a las infraestructuras en Galicia y con el Eje Atlántico» que sostiene el ministerio, cuyos objetivos pasan por que el corredor esté en marcha antes del fin de la legislatura.