«Aléghrome de verche»

AROUSA

AREOSO | O |

09 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ES CURIOSO. Las conversaciones siempre parecen trascendentales. Da igual la edad. Solamente cambia el escenario. Para los niños de siete u ocho años, que ya van descubriendo las virtudes del lenguaje, una charla entre amigos en el patio del recreo es un puntazo. Llegada la tierna edad de la adolescencia, esto adquiere un grado mayor. Aquí surgen por primera vez los dimes y diretes: «Que si mi amiga Mari Pili dice que le gustas», «que si ayer vi a Juan hablando en Maty con la fresca de Susana» y cosas así. La charla, en fin, es una condición fundamental del ser humano. Pero hay una edad en la que flojea. Llegas al pub, ateigado de ruido y de gente, y hay una frase que hace furor: «Aléghrome (léase aléjrome ) de verche». Su traducción podría ser: «No esperaba verte aquí, pero como no tengo más remedio que saludarte, pues buenas noches». Un trago y se acabó la cháchara. Es esta la edad mala, o la buena para los que creemos más en los hechos que en las palabras (¿será por eso la aversión inevitable a los políticos que nos embarga?). Afortunadamente, pasa la vida, como cantaba aquel, y todo vuelve a su origen. Los abuelos regresan a la charla en la plaza de Galicia, mientras los nietos se inician en ella.