AREOSO | O |
05 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«¿CANTOS barcos compoñen a flota de baixura de Galicia?», pregunté yo en voz alta, leyendo una tarjeta de un jueguecito de preguntas y respuestas de la Xunta. «¿Antes o después de López Veiga?», respondió mi hermana, con su mal perder habitual. «No lo especifica», zanjé yo la cuestión. Y tiré las tarjetitas lejos, porque con la de cosas que me rondaban la cabeza no me apetecía en absoluto conocer la supuesta respuesta correcta. Con el puñado de papelitos rosados esparcidos por todo el sofá, intenté poner la mente en blanco y alcanzar el nirvana al que había llegado mi padre, cabeceando un poco más allá. Pero no fui capaz. De repente, una cancioncilla malévola y maligna se coló en mi cerebro. «Cario-cá-cá, cario-cá-cá», decía el estribillo. Mil veces intenté entender por qué se había colado ese engendro musical en mi cabeza. ¿De dónde habría salido? Al cabo de un rato de ejercicio mental recordé el origen de mi tormento: es (o era) la sintonía de un concurso radiofónico que en su día patrocinó Pesca para promocionar el mar y dignificar a los marineros. Ese recuerdo no hizo más que aumentar mi desazón. Mi aburrimiento cósmico. Así que me subí en el coche y me fui a dar un paseo por A Lanzada. Me llené los zapatos de piche.