El palomar Después del frío, el sol se anima a calentar un poco el ambiente. Ya sabrán que hasta el 40 de mayo, no se puede tocar el sayo. Pero, francamente, podemos intentarlo
30 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A mí me encantan los tangos. Hay uno, de Gardel claro, que dice aquello de «era para mi la vida entera como un sol de primavera». Ayer, cuando levanté la persiana, me puse a cantarlo bajito, por aquello de no estropear el magnífico día que nos había regalado el clima. Porque no me negarán que ayer hizo un día primaveral donde los haya. Un día para pasear, para charlar en la calle y para disfrutar de la naturaleza. Uno de esos días, vaya, en los que trabajar es el último de los deseos. El comercio Tras recibir al nuevo día con optimismo, salí a la calle a cumplir con mis deberes. Y el primero, se lo habrán imaginado, fue acercarme a una tienda de Vilagarcía para comprar el regalo para mi madre. (Por cierto, como hoy es un día especial para ella, me voy a permitir una licencia como las de la tele: Felicidades mamá). El caso es que pude comprobar que somos muchos los que dejamos eso de comprar los regalos para última hora. Y también pude comprobar que cada vez somos más los que pagamos con tarjetas de crédito: ayer algunas conexiones iban extraordinariamente lentas. A mediodía me di un paseo por A Baldosa. No se imaginan la alegría que me dio ver la calle llena, llenita, llena. Había gente en las terrazas, gente paseando, niños jugando a la pelota. Era como si, ansiosos por desperezarnos del invierno, hubiésemos salido a la calle en masa para disfrutar de la vida. Que de eso es de lo que se trata, ¿saben? De disfrutar mientras podamos, porque la vida son dos días que se pasan rápidamente. Para aprovechar bien el día de ayer, por la tarde me fui a O Grove. Me di una vuelta por el paseo de Rons y luego paré en un local de O Corgo a tomarme algo. Estaba de lo más relajada después de comprobar que aún hay villas en las que es posible escuchar el canto de los pájaros. Me dejé estar, bien sentada en una terracita, como una reina... Y cuando la placidez era total, el atronador sonido de dos motos lo rompió todo. Me sobresalté, casi se me cae el refresco, y el buen humor se fue al garete en un plis plas. Al llegar al periódico me recordaron que en O Grove ha habido muchas quejas por los dichosos ciclomotores. Ya sé que es sólo consuelo de tontos, pero queridos mecos: ese problema con las dos ruedas está en todos lados. Quien esté libre de él, que tire la primera piedra. Les contaré que el Concello grovense ha decidido facilitarle el viaje a todo aquel que quiera acudir a Vilagarcía, a la representación de la obra Pequeños crímenes conyugales . La pieza -que por cierto, aún no ha sido presentada oficialmente en Vilagarcía, ya que no será hasta el 29 de mayo- está protagonizada por Amparo Larrañaga y Jorge Sanz. Los grovenses que no se quieran perder la cita dispondrán de un autobús gratuito, que saldrá a las siete de la tarde de O Corgo. ¿Quiere apuntarse? Pues pregunte en la OMIX.