Las cábalas de las bateas

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Crónica | Todas las hipótesis En el 2003, Opmega dominaba 1.828 bateas. Hoy, tras una silenciosa sangría y la sonora marcha de Amegrove, son 1.441 los parques que controla. Para algunos, todo obedece a un plan

21 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?pmega es una ecuación. Algunos la plantean sin titubear: en la central conviven dos corrientes, «os que teñen toxina, que son os que traballan mexillón grande e que son os que apoiaron a Julián García; e por outro lado os que teñen menos toxina, que teñen mexillón pequeno e que son os que apoiaron a Javier». Con esos datos en la mano, algunos se lanzan a despejar la incógnita de qué está pasando en el seno de la central y vaticinan que, en un plazo más o menos amplio de tiempo, el grupo «afín» a la actual directiva se quedará solo bajo las siglas herederas de Opmar. Al no padecer virulentas mareas rojas, podrían seguir cortando el bacalado de todo el sector. «Parece que na casota queren quedar uns poucos solos», decían algunos socios en los pasillos de la sede de Opmega. Como siempre, esas palabras se vertían en los pasillos. Dentro, en la asamblea, pocos pedían la palabra para mostrar algún tipo de apoyo a Amegrove. Algunos lo intentaron a última hora, cuando se iba a votar la expulsión, pero la palabra le fue denegada. Aún sin esa intervención, muchos de los que habían apoyado la sanción económica a los grovenses cambiaron de dirección en la última votación y pidieron que no se echase al hermano mayor de todas las asociaciones. Otros, sin embargo, celebraron por adelantado el destierro, con gestos de desdén y muecas. Una curiosa demostración de la madurez del sector.