Para quedarse a cuadros

La Voz

AROUSA

El palomar La tiranía de la imagen es cruel y tanto encumbra como arroja a los infiernos; pero todo el mundo anda tras el objetivo, ya sea en el campo de fútbol o en un cásting

11 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Ahora que los galácticos despiertan de varios meses de aletargo parece que apetece ir a los campos de juego en busca de alegrías que vayan más allá de los resultados deportivos. Yo lo hice este fin de semana en Vilagarcía y ahora les traigo lo mejor y lo peor de mis pesquisas. Ni que decir tiene que el mejor vestido fue el entrenador del Mann Filter de Zaragoza, que lució palmito y saber estar en el partido de la derrota del Extrugasa. Al otro lado de la balanza, como pueden observar en las fotografías está el míster del Lalín, que luce pantorrila blanca por debajo de sus negros calcetines. Por una vez el buen gusto coincidó con los resultados. El primero se fue con la victoria y el segundo hizo aguas ante el Arousa. Protagonistas para un corto Estar en el punto de mira del objetivo tiene estas cosas, pero se ve que nos gusta. Ya sea para presumir de palmito o para dar que hablar cazados por el fotógrafo en una pose ridícula, nos morimos por la fama. Por eso estoy segura de que el jueves habrá colas para participar en un cásting que se va a celebrar en el auditorio para un corto que se rodará en Vilagarcía. Como les contamos hace unos días, la Concellería de Xuventude ha puesto en marcha un curso de cortometraje en el que participan una veintena de alumnos. Bajo las enseñanzas de la compañía Mr. Mixto Filmes y la dirección de Julio de la Iglesia, el sábado se grabará en diferentes escenarios de la ciudad -el auditorio, la oficina de Correos y la Alameda- el corto que lleva por título A cadros . Lógicamente para ello se necesitan actores, y con ese motivo se realizará el jueves, a partir de las cuatro y media de la tarde, un cásting en el que se elegirá a los protagonistas y a unos cuantos figurantes. Hacen falta adolescentes y adultos. Así que ya saben, si les llama la fama, sean puntuales. Es una oportunidad de oro para hacerse querer por los objetivos sin ser entrenador de fútbol o baloncesto.