ENTRE LÍNEAS
31 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SUEÑO con un mundo en el que el dolor no exista. El dolor de morir. El dolor de vivir. Sueño con un mundo en el que nadie imponga nada a nadie. En el que se respete la vida. Incluso cuando la vida quiera agotarse. Sueño con un mundo en el que las Terri Schiavos no tengan que agonizar 14 días y morir de hambre. Sueño con un mundo en el que un hombre pueda decidir apagarse cuando vivir sea para el sinónimo de sufrir. Schiavo ha muerto porque su marido decidió que la dejaran de alimentar. Si hubiera sido mi mujer y yo estuviera convencido de que lo mejor para ella era marcharse jamás la hubiera dejado morir tan cruelmente. Yo mismo le habría suministrado una droga rápida e indolora, aún a riesgo de dar con mis huesos en el talego. Eso sería amor verdadero. Lo que ha hecho él, sinceramente, huele a chamusquina.