Cuestión de gusto y de oído

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

En dos minutos | «Cenas Líricas» en el Gran Hotel de A Toxa Un menú cuidado hasta el último detalle, un buen vino, y música en directo entre plato y plato. Esa es la nueva oferta del Hesperia La Toja

26 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El Gran Hotel Hesperia La Toja inauguró ayer lo que promete convertirse en una armoniosa tradición: las «Cenas Líricas». Una experiencia, pionera en Galicia, que pretende combinar la mejor cocina con la más delicada de las músicas. Carlos Agulló, el responsable de Hesperia en la isla grovense, explicaba ayer que la iniciativa nace de la apuesta de su grupo por realizar ofertas de calidad que enriquezcan el «marco incomparable» que es el Gran Hotel. En este caso, la gastronomía irá de la mano de cantantes de ópera y de zarzuela que, entre plato y plato, deleitarán a los comensales con diferentes piezas. «El nivel de los artistas es muy alto», señalaba ayer Agulló. Explicaba también que la propuesta que realiza Hesperia «no es como ir a la ópera: aquí el público está en el medio del espectáculo, sentado al lado del cantante». Y nunca mejor dicho: los artistas irrumpirán en escena ataviados como un camarero, como un cocinero, o como uno más de los comensales que pueblen el restaurante. La intención de los organizadores de estas cenas líricas -la primera se celebró anoche, y a partir de ahora tendrán lugar una vez al mes- es sorprender al público: huéspedes y no huéspedes del Gran Hotel. «Nuestra intención es que a estos eventos pueda acudir todo el mundo: son abiertos». Los platos El precio por este pequeño lujo es más que ajustado a la oferta, según dicen desde el hotel: 59,5 euros por siete platos con firma de autor. Platos de pulpo, salteados de setas y verduras, delicias elaboradas con coliflor y huevo escalfado, el sabor mezclado del rodaballo y la manzana asada, solomillo de ternera, y un «esponjoso» de chocolate blanco con crujiente de manzana son algunas de las sugerencias. Auténticas delicias para saciar el apetito del cuerpo y del espíritu.