De merienda con el caudillo

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

NO CREO que las mujeres de Vilagarcía hayan decidido visitar el Valle de los Caídos por motivaciones políticas. Tampoco que Ravella incurra en un pecado capital al subvencionarlo. La cosa es más sencilla. La propaganda franquista convenció a los españoles de que los Caídos merecía ser visto. Por eso las asociaciones de mujeres van ahora allí, con el mismo ánimo con el que hubiesen ido al Bernabeu o a pasear por el Retiro. En realidad, el único valor que distingue a tal mamotreto es su tamaño, que puede comprobarse prefectamente desde la N-VI, sin necesidad de pagar cuatro euros. Nadie va a Austwich a merendar, y esa es, perdónenme, más o menos la intención de ustedes. Y ahí sí entra la labor pedagógica que la Administración debe imprimir a las actividades que promueve, y que en este caso ha descuidado totalmente el Concello.