ENTRE LÍNEAS
12 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.UN MÉDICO debe amar la vida por encima de todo y tener una inquebrantable vocación de servicio público. Dos cualidades que ha atesorado el doctor Méndez Vites a lo largo de su amplísima carrera como pediatra en Vilagarcía. Tras años de dedicación a niños y adolescentes, se ha jubilado. Fue el pediatra de mi mujer y era el de mi hija. En esas semanas de paternidad primeriza llenas de nervios e inseguridades fue para mí la tranquilidad y el reposo. Gracias por ello. Gracias por su comprensión. Gracias por el cariño con el que siempre nos atendió. Gracias por mantener sana a mi niña. Gracias por su vitalidad y optimismo que sabía transmitir. Gracias por consultar en festivos y por la noche, atendiéndonos desde el teléfono de su propia casa. Hay pocos hombres tan sacrificados. Le echaremos de menos, doctor.