Análisis | El deterioro de las relaciones institucionales entre Concello y Xunta
23 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?No hay esperpento salvo en la obra de Valle-Inclán», dijo ayer Fraga. Pero la realidad es que las deterioradas relaciones institucionales entre el alcalde de Pontevedra y el presidente de la Xunta van camino de la degradación hasta el absurdo, por el conflicto de intereses que suscita el futuro de Ence. Fernández Lores, como primera autoridad municipal, dio ayer el segundo plantón a Manuel Fraga en su visita a Pontevedra para asistir a la apertura de las Xornadas Literarias sobre Valle. El primero ya se lo dio hace menos de una semana cuando el jefe del Ejecutivo gallego vino a la inauguración de la pasarela peatonal para acceder al banco marisquero de Lourizán. Y el tercer plantón puede dárselo mañana en la cena de celebración del 150 aniversario del Liceo Casino, al que ambos están invitados, con discursos incluidos. Por mucho que se esfuerce Teresa Casal en disculpar la ausencia de ayer de Lores en el Museo, arguyendo que era a ella a la que le correspondía estar como representante del Concello en la Fundación Valle-Inclán, lo cierto es que el alcalde ha decidido ignorar a Fraga. Ni problemas de agenda ni «otras ocupaciones». El regidor ha querido devolver a así al presidente de la Xunta los calificativos que le ha dedicado como alcalde «pintoresco» por las trabas que, a su juicio, pone al desarrollo industrial. Antes de eso, Manuel Fraga ya había dicho que esperaba que la ciudad «se dé cuenta en que manos está». Fernández Lores se tomó las manifestaciones del presidente gallego como un «insulto» a la institución del Concello y a toda la ciudadanía pontevedresa y, en un primer momento, le respondió con otras descalificaciones si cabe más fuertes, acusando a Fraga de querer beneficiar en el caso Ence «a amigos e poderosos». Ahora, simplemente le evita. Sin embargo, al presidente de la Xunta no parece importante que le reciba o no la primera autoridad municipal en sus visitas. Ayer apareció contento al lado de Teresa Casal, mientras parecía lanzar un guante para restablecer las relaciones. «Yo estoy siempre dispuesto a visitar a los alcaldes cuando hay ocasión y lo que deseo es que encontremos la forma de colaboración, sin entrar en cuestiones ideológicas». Pero, enseguida apostilló: «La ría de Pontevedra necesita más industria y más puestos de trabajo, y el que diga lo contrario que lo sostenga; yo sostendré siempre lo primero y los sindicatos piensan lo mismo que nosotros». Y punto.