AREOSO | O |
22 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.HAY MUCHOS tipos de cuernos: de vaca, de toro, de cervatillo, de cabra montesa, de muflón o de alce canadiense. Identifico yo los de vaca con los cuernos mejores: son los que aparecen tras una gloriosa noche de discoteca del pariente o parienta de turno, en la que la peligrosa combinación de euforia -«está en el bote»- con copas y bailes subidillos de tono suele acabar con un encuentro fortuito, de pocas palabras y mucho movimiento. Luego están los de toro, un poco más jodones. Salen cuando la pareja de uno tiene reuniones de trabajo más allá de las 23.00 horas, la ropa le huele a la misma colonia día sí y día también y, en ocasiones, le cambia su santo por el de un tal Paco o Belén sospechosísimo -y encima se lo llama en situaciones más que delicadas-. Peores son los de ciervo: con más enrevesamientos que otra cosa. Llega tarde, huele raro, está rar@ y se pone nervios@, al borde de la histeria, cuando llega la pareja de amigos de toda la vida, esos con los que compartísteis todo y con los que ahora compartís mucho más de lo que tú imaginas. Aún así, creo que el sumum de los cuernos chungos son los de cabra montesa: da igual el cómo, cuándo, dónde, con quién y por qué, el asunto es que se repiten una y otra vez en forma de vaca, toro, ciervo o lo que venga. Descrito esto: pásese el peine y mire. Nunca está de más prevenir, digo yo.