El palomar El baile no sabe de edades: ayer, los mayores del asilo de Vilagarcía disfrutaron de lo lindo moviendo el esqueleto. Lo mismo que hicieron los niños de O Piñeiriño
11 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ntes de hablarles de bailes, les cuento una cosa bien importante. Se acordarán ustedes de la campaña de Navidad de Zona Aberta, en la que se sorteaban premios nada desdeñables. Pues bien, el segundo premio (con un valor de 2.000 euros) debió recaer en algún cliente bastante despistado, porque no acudió a cobrarlo. Pues la historia ha desembocado en una obra solidadria de calado, ya que Zona Aberta donó este dinero al asilo de la ciudad. Lo hizo en forma de productos alimenticios y tras recorrerse unas cuentas dependencias para buscar el material al mejor precio. Un diez para la iniciativa. Y después de la entrega de los alimentos, Zona Aberta organizó un baile para los mayores, que no dudaron en animarse a golpe de conocidos pasodobles. Demostrando que son maestros en este arte, los mayores salieron a la pista y se llevaron sonoros aplausos con sus movimientos de esqueleto. Eso sí, recordando los viejos tiempos, dejaron a un lado los bailes modernos y deleitaron al respetable con unos buenos agarrados. Siempre de fiesta Otros que andan siempre de juerga son los pequeños de O Piñeiriño. Ayer mismo, los chavales disfrutaron de un baile de disfraces organizado por la asociación Breogán. Como pueden comprobar, los muchachos de la fotografía no defraudaron a sus colegas con las melenas al viento que se colocaron. Sí, señor, que había que despedir como Dios manda al carnaval, que hasta el año no vuelve. Las filloas ? hablando de despedir bien al carnaval, les cuento que los chavales de O Piñeiriño, además de música, se dieron un gran banquete de filloas, orejas y demás dulces del entroido. Aprovechando el tema, va desde aquí una petición para todas esas manos habilidosas que hacen tremendos postres: sigan haciéndolas aunque no sea carnaval. Que el paso del tiempo no nos prive de semejantes exquisiteces.