El paseo

SUSO LOUSA

AROUSA

AREOSO | O |

24 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LA GRAN desfeita de los rellenos ya no tiene remedio. Quien eligió la ubicación del puerto de Vilagarcía, allá en los albores del siglo pasado, puede sentirse satisfecho, allí donde se encuentre. La peor de las localizaciones posibles, sin espacio, ni calados, y expuesto siempre a la paletada de hormigón para poder sobrevivir. Esto es lo que aquel hombre consiguió. Amén de otras lamentables consecuencias, como la imposibilidad de dimensionarse adecuadamente con semejantes limitaciones, la arroutada portuaria seccionó de un tajo una bahía inimitable, una playa enorme que prácticamente uniría Carril y Vilaxoán, una joya natural y un potente reclamo para eso que tanto se persigue ahora, el desarrollo de una cierta industria turística. Aquello, decíamos, ya no tiene remedio. Pero bien está que, en lo posible, la misma Administración que tuteló el proceso de construcción de los distintos peiraos eche una mano para intentar, si no recuperar, sí al menos ofrecer una alternativa a las zonas afectadas. En tres meses, Costas se pondrá a trabajar con el Concello para completar un paseo a Vilaxoán, un núcleo que se ha dejado abandonar desde hace ya demasiado tiempo. Buena noticia pues, al igual que la de Bamio. Y sólo resta preguntarse por qué aquella ministra, Isabel Tocino, dijo en su día que Vilagarcía podía irse olvidando de esta actuación. Seguro que más rápido la olvidaremos a ella.