«El hombre no paraba de gritar 'voy a perder la pierna'»

Laureano López
Laureano López A CORUÑA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Testimonio | Un videoaficionado pontevedrés grabó la ola de la playa de Las Esclavas Ricardo Fanjul estrenaba el martes cámara de vídeo. Con ella captó las imágenes del temporal que hirió a dos personas en las Esclavas (A Coruña). Todavía sigue impresionado

20 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«Tengo una especie de trastorno postraumático». Quien habla es Ricardo Fanjul, 27 años, vecino de Pontevedra, residente en A Coruña y estudiante en la Politécnica de Ferrol que el martes decidió latar a clase y estrenar su nueva cámara. De él son las únicas imágenes en vídeo del momento en el que una ola impacta contra el malecón de Las Esclavas, hiriendo a dos jubilados que pasaban por el lugar. Fanjul habla desde el mismo punto de la tragedia, a la misma hora (12.55), un día después. «Hago surf y me flipan las olas. Vivo en Alfredo Vicenti con mi novia. Ese día decido pasarme a probar la cámara. Creo que puedo coger unas buenas imágenes para mandárselas a un amigo. Después, me acerco un poco más a la esquina del colegio para verlas de perfil. Entonces...». El impacto En la grabación, de apenas un minuto de duración, se escucha el rumor de las olas que golpean contra el malecón. Varios curiosos contemplan la escena. De pronto, se escucha un golpe fortísimo. La rotonda de Las Esclavas se inunda de espuma y se escuchan los juramentos, irreproducibles, de quienes hace unos momentos contemplaban el mar en silencio. Un hombre se retuerce en el suelo. Otro, más lejos (el herido que aún permanece ingresado) trata de incorporarse ayudándose de la pared. La grabación se interrumpe. «Entonces... -continúa Fanjul- llega una ola que nos asusta un poco a todos. Somos como quince personas. Creo que nadie piensa en ese momento en lo que va a llegar después. Y lo que llega es una ola enorme, la segunda, que arrasa todo y caza al señor y lo lanza contra la pared del colegio. Escuchamos cómo el hombre pide auxilio, dejo de grabar y corro a preocuparme por él. Pienso, hay que echarle una mano. No soy un profesional, no vivo de tomar imágenes y en ese momento considero que lo más importante es la vida de ese señor». «Me llamo Manuel» «Un chico de raza gitana -subraya- es el primero en salir en auxilio del señor, que se encuentra en estado de shock. Él no para de decir 'me llamo Manuel, me llamo Manuel'. No para de gritar 'voy a perder la pierna'. Nosotros lo engañamos diciendo que no pasa nada, que no es para tanto, que esté tranquilo. No hay policía, pero en tres minutos aparece una patrulla. Un agente le hace un torniquete. Todos estamos bastante asustados y nerviosos. La gente pegando gritos y diciendo llamad a alguien, llamad a alguien. Hay un señor mayor que conoce al herido y que nos dice que él se encarga de llamar a la familia». Ricardo Fanjul recuerda que los bancos del paseo volaron «como las hojas de un árbol» y dice que no olvidará nunca su experiencia en el malecón de Las Esclavas. «Fíjate que era la primera vez que usaba la cámara, que es un regalo de los Reyes. Iba a jugar un poco con ella, porque tiene las instrucciones en alemán y es un poco liosa. Pero ya ves dónde estaba el lío de verdad».