AREOSO | O |
06 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LEO HORRORIZADA que este año 160.000 gallegos tendrán que cambiar el contador de la luz. En otras circunstancias la noticia podría pasarme desapercibida. Pero el primer día del año ocurrió algo que ha trastocado por completo mi vida y la de alguno de mis vecinos. Verán. Por una serie de circunstancias que no vienen al caso, a principios de diciembre los técnicos de Fenosa tuvieron que manipular mi contador de la luz. Lo hicieron, y ni que lo hiciesen con mala fe: dejaron un tornillo mal ajustado que, chispa a chispa, fue fraguando el incendio de mi contador. Sobrevino esa dramática muerte eléctrica el primer día del año, día en el que un Salomón de mi edificio tuvo que elegir entre dejarme a mi sin luz, o a algunos de mis vecinos sin calefacción. Gracias al apaño casero y a los retoques de un amigo, yo pude ir tirando con un suministro que iba y venía y mis vecinos tuvieron que buscar una fuente alternativa para conseguir el famoso calor de hogar. Tras múltiples llamadas a Fenosa, incluida una en la que levanté la voz y me puse brava, logré que un técnico apareciese por el edificio. Vino, vio y se fue tras haber recolocado el aparato quemado con un remiendo añadido -para volver a contar el gasto, no vaya a ser-. Dijo que regresarían con un contador nuevo. Por lo que tardan, debo tener el número 161.000.