La huella

XOSÉ LUIS CAMBA ABAL

AROUSA

TRIBUNA PÚBLICA | O |

04 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

DONDE LAS gentes se encuentran, en ese lugar donde las huellas delatan su presencia. Donde su forma de construir la vida cotidiana de una familia y de un pueblo definen lo que fueron y son. La huella del hombre es singular. No es la que él cree que deja, sino lo que los demás perciben. No son éstas fáciles de manipular, ni son minucias imperceptibles, ni, por contraste, figuran grabadas en placas con nombre y apellidos. Ni asoman por comunicados de gabinetes. Las Huellas son ellas mismas y se van formando a base de gestos y actitudes. Engarzan enseguida con la cercanía al objetivo vital, con el fin que mueve. No son producto de pisadas de última hora, ni siquiera responden a un gesto audaz, ni administran convenios. Las huellas que verdaderamente importan apenas asoman porque calan muy dentro. Son aquellas que generan respeto y complicidad, inundando de talante, tolerancia, disposición y ganas de compartir. Conviviendo. Cuando se incorpora a la vida pública personas cuyo reconocimiento se basa en el respeto y compromiso social que mantienen y acrecientan con su actitud cotidiana, se manifiesta la Huella que como su impronta les acompañará. Autoengaño Sin embargo existen otras Huellas. Otros son sus autores. Voces autorizadas se confunden, y no son capaces de ver que la campaña que su actitud genera es eficaz en contra de sí mismo. Se creen importantes, que el hecho de ir en unas listas guarda respaldo, autoengañándose, confundiendo el ser tolerados con ser queridos. ¡Pobres de ellos! Creen que la arrogancia y la soberbia son argumentos aderezables, con falacias y actitudes viscerales para convencer. Esto no hace más que dar forma y tamaño a su huella. Cuando ésta se percibe existe la obligación de ser reflexivo y creer que se puede estar equivocado. Cuando es un grupo el que es objeto de esta observación se pide paciencia y a esperar promesas, cambios de actitudes y compromisos jerárquicos. Cuando la situación está a punto de convertirse en clamor y perfilada la huella se solicita que se abran los ojos, mirando para otro lado sin revisar siquiera los registros. Consintiendo. Mintiendo¿ Bien, ahora la Huella no es "su Huella". La cobardía disfrazada de solidaridad ante la crítica contaminará a muchos. Será la huella de los"sordos", los "ciegos", la de los que admiten en privado lo que niegan y difunden en público, apoyados por el silencio e instrucciones de los que consienten. Así, en lugar de taponar la vía, se arroja al agua a los tripulantes. 'No son significativos'. Cultura o parranda La huella se consolida. Parte de la misma tiene entrada de clá detrás de las barras, confunde cultura con parranda. Otra parte homenajea para ningunear en el adiós, salpicada de justificantes de dietas hermana. Trata de imponer. Se siente más segura en los altos en familia. Otra menosprecia colaboraciones populares y el calor de las tradiciones. Así enlaza su perímetro de dominio y favor, sin olvidarse de administrar presupuestos culturales con el albedrío testicular del que se vanagloria. Estas huellas son de las que no se tapan con infraestructuras, ni mimos intencionados. Son las huellas de la falta de sensibilidad, de la manipulación visceral de una autoridad proclamada por consentimiento; huella de la falta de talante, de capacidad y, sobre todo, la huella del desprecio a la labor es la huella del que no está en su sitio. El mayor patrimonio cultural de Vilagarcía siempre lo ha sido su gente, entendimiento, calidad humana, la actitud entusiasta y positiva de parroquias y barrios, competitividad e ingenio, el mismo que le ha permitido superar situaciones lo hará con ésta. Adherido al compromiso social que muchos, muchos compartimos de apoyo incondicional a toda iniciativa cultural, orgulloso de convivir con los que marcaron el camino con su espléndida Huella para hacer una Vilagarcía con Alma. A sus nombres propios, y a todos aquellos que formáis parte de la historia lúdica de esta ciudad, a las que llenáis la Noche de planchas sobre los trajes de la Ilusión, a los que invierten en colores para convertirlos en Arte, a los que lo creen y lo aprecian, sueñan por llegar y llegan. A los que saben aportar sin pedir, a los que coordinando nos han hecho llegar juntos marcando nuestras propias huellas más allá de servicios prestados. Sabed que son indelebles. Las de otros se borrarán al no consentirlas. Lejos del aprecio. Disueltas en su arrogancia e insolencia.