Castañas

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

12 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ES TIEMPO de magostos. Adoro las castañas, lo confieso. Las de comer, que para los golpes soy más bien quejica. Muchos días, después de trabajar, me compro un euro de castañas en el puesto de la plaza de Galicia y vuelvo a casa dando un paseo mientras doy buena cuenta de ellas. Las adoro. Sobre todo cuando hace mucho frío pero no llueve. Cuando hace ese clima tan mesetario que me recuerda a mis años de niño en Madrid. Las coges en la mano y te calientas con su calor. Con un sólo gesto les quitas la piel, las partes por la mitad para comprobar que no traen un regalito en forma de gusano y, por fin, las deshaces en la boca con enorme deleite. Antes de que Colón descubriera América y se trajera la patata del Nuevo Mundo la castaña era el complemento de muchos guisos. Yo volvería a echarlas en el caldo. Por probar.